El recambio generacional de SK
17-07-2007
Revista Qué Pasa
El 1 de mayo cambiaron de oficina dos ejecutivos del grupo Sigdo Koppers: Juan Pablo Aboitiz y Francisco Javier Errázuriz. Ambos son hijos de dos de los socios fundadores del conglomerado que hoy vende más de US$ 1.500 millones y está abierto en Bolsa. La savia nueva tendrá la misión de consolidar el trabajo que por más de 45 años realizaron Ramón Aboitiz y Juan Eduardo Errázuriz, las caras más visibles del holding.
Por Myriam Mellado Fotos Maglio Pérez
El 25 de junio pasado se embarcaron en China 450 vehículos Chery, la marca número uno del gigante asiático. Su destino: la automotora SK Bergé, situada en Quilicura, Chile.
Casi un año le tomó a Juan Pablo Aboitiz (47), entonces gerente general de la subsidiaria automotriz del grupo Sigdo Koppers (SK), convencer a la firma líder de autos chinos -que produce dos veces lo que se vende en todo el mercado chileno- para llegar al otro extremo del mundo. Una vez que logró su cometido, varios meses más le tomó el papeleo para la homologación.
Como el día del arribo se acerca, en sus palabras hay cierto alivio cuando dice que en las próximas semanas desembarcarán las primeras unidades con las que entrarán a competir a los estratos más populares de la población. Un segmento poco explorado por la firma, que a través de las marcas Alfa Romeo, Ferrari, Maserati, Chrysler, Jeep y Dodge llega a las personas de más altos ingresos, y con Fiat, Mitsubishi y Ssanyong a los sectores medios.
Todo un mérito para el tercero de los seis hijos del empresario Ramón Aboitiz. Cuando tenía 39 años entró a las empresas del grupo -que su padre levantó junto a otros once socios en los años 70-, y que desde el 1 de mayo lidera como gerente general. Fue la salida del día a día de Naoshi Matsumoto, socio fundador, como vicepresidente contralor lo que gatilló el cambio. En reemplazo de éste asumió Rodrigo González, que era el gerente general. Y en este puesto quedó Juan Pablo Aboitiz, ingeniero civil industrial mecánico de la UC. En el análisis interno pesó el trabajo que durante nueve años realizó en la filial automotriz hoy primera en términos de facturación y tercera en participación de mercado.
Su expertise en los números será clave a la hora de cumplir este nuevo desafío, no menor en un conglomerado que reúne a más de una docena de empresas líderes en los sectores industrial, servicios y comercial-automotriz y que ya factura US$ 1.500 millones (incluye SK Bergé).
La meta de Aboitiz es elevar la valorización bursátil de SK hasta US$ 2.000 millones (hoy es de US$ 816 millones), aprovechar las oportunidades que abre el buen escenario económico del país y terminar de invertir US$ 500 millones.
SK fue el resultado de la fusión de Sigma Donoso y la estadounidense Koppers Co., en los años '60. Durante la UP pasó a manos de la CAP, que en 1974 la vendió a un grupo de 12 ingenieros: entre otros, Ramón Aboitiz, Juan Eduardo Errázuriz, Naoshi Matsumoto, Norman Hansen, Mario Santander, Horacio Pavez, Eduardo Frei, Jorge Elgueta, Héctor Campos y Gustavo Pavez. Hoy continúan los primeros seis. y cada uno tiene el 12,5% de SK.
En 45 años la firma se multiplicó y diversificó, con la compra y creación de empresas como Enaex (explosivos), CTI, SK Comercial (maquinarias), Sigdopack (envases), SK Bergé, Puerto Ventanas Fepasa (ferrocarril de carga).
El gran salto se dio en 2005 cuando pusieron en Bolsa el 25% de la propiedad y recaudaron US$ 156 millones.
La mano de Aboitiz
Tras salir de la UC, donde también hizo un máster en Administración de Empresas, Juan Pablo Aboitiz estuvo seis años en la siderúrgica Huachipato. Luego entró a la empresa del grupo, específicamente a Somela (CTI), donde fue gerente en las áreas de administración y finanzas, de manufactura y exportaciones.
En mayo de 1998 se hizo cargo de SK Automotriz. Aún recuerda ese período, el más negro de la industria. Justo un año antes se había superado todos los récords: ventas por 180.000 unidades. Pero llegó la crisis asiática y "el mercado cayó hasta 94.000 unidades, había sobrestock y los márgenes se fueron a pique", recuerda Aboitiz. En este escenario sólo quedó reestructurar: unió las cuatro compañías (Chrysler, Daewoo, Mitsubishi y Fiat) en una especie de holding que les proveía servicios en marketing, finanzas, recursos humanos, y de tres edificios quedó sólo uno.
Con los números saneados, en 2001 el ingeniero encabezó las negociaciones para asociarse con la automotora española Bergé, uno de los seis grandes grupos mundiales de distribución de vehículos, presente en España, Polonia y Portugal y ventas por 2.000 millones de euros. En la nueva SK Bergé, si bien los chilenos quedaron con el 40%, la administración siguió en manos de Aboitiz.
El otro integrante
La buena gestión de Aboitiz se refrendó en 2006 cuando el consejero delegado de Bergé, Fernando D'Ornellas, eligió a Chile para entregar los buenos resultados del grupo. No sólo habían superado la barrera sicológica de las 100.000 unidades, sino que de la mano de SK lograron posicionarse en Perú, Argentina y México. "En seis años las ventas en Iberoamérica de SK Bergé han pasado de 8.262 unidades a 29.379, siendo Chile el principal mercado", dijo. Pero ahora la apuesta está en México, dice Aboitiz, porque es cinco veces más que Chile (1,1 millón de autos).
Esta subsidiaria quedó en manos de Francisco Javier Errázuriz, uno de los hijos de Juan Eduardo Errázuriz. Con 37 años asumió la gerenciageneral de SK Bergé. Tras egresar de la UC entró a la gerencia de estudios de Chilquinta. Luego emigró a LAN donde llegó a ser gerente de planificación de LAN Cargo en Miami. Tras seis años de trabajo con los Cueto, tuvo en 2005 la responsabilidad de reestructurar la operación de Forestal Copihue y venderla a un mejor precio. Lo consiguió: CMPC pagó US$ 110 millones por esos activos.
"El desafío es seguir consolidando SK Bergé y hacerla más rentable de lo que hoy es", dice Errázuriz y añade que buscará nuevas oportunidades de desarrollo en otros países y la incorporación de nuevas marcas.
Nuevos planes
La fuerte reactivación de la economía ha favorecido los planes de la filiales de SK. Por eso hoy miran atentamente su evolución en Bolsa que en lo que va
del año ha rentado sobre 26%. "Las perspectivas de la compañía son buenas
y su crecimiento vendrá por las filiales Enaex y Sigdopack", dice la analista de
Santander Investment, Nicole Weisser. La primera aumentará 78% su
capacidad de producción con la entrada en operaciones de una planta de
nitrato amonio en 2008. Pendiente aún está la ubicación de otra planta, de
amoníaco, que importaron desde Irlanda y que por la escasez de gas natural
se mantiene guardada en contenedores en Mejillones. Su puesta en marcha le
permitirá prácticamente duplicar la producción de la firma de explosivos.
En el caso de Sigdopack (que produce películas plásticas, que sirven de
insumo para la producción de envases flexibles), el crecimiento se impulsará por la puesta en marcha el 1 de agosto de la nueva planta BOPP
(polipropileno biorientado) en Argentina.
Aboitiz dice que "junto con la apertura a Bolsa en 2005 se anunció un plan de
inversiones por más de US$ 500 millones en las filiales para el periodo 2006-
2009. A la fecha, más del 50% ya está ejecutado y una vez que todas las
inversiones estén en plena marcha, se puede esperar que -de aquí a 2008ó 2009- las ventas consolidadas del grupo sean sustancialmente mayores que
las actuales".
-¿Cuál es su mayor desafío?
-Estar asociado al plan de inversiones del grupo. Los próximos dos años
nuestros esfuerzos irán orientados a la puesta en marcha de los nuevos
proyectos, que agregarán valor a las compañías y las harán aún más
competitivas dentro del mercado nacional e internacional. Adicionalmente, me
he autoimpuesto la tarea de buscar nuevas sinergias en todo orden de cosas,
como recursos humanos y otras labores más sincronizadas, con el fin de
maximizar las operaciones y hacer más eficientes algunas áreas. Hoy en el
mundo global hay que estar más abiertos. Por ejemplo, SKC Rental está yendo a Perú, lo mismo que la constructora y maquinaria. SK Bergé tiene
operaciones en distintos países y no descartamos otros como Colombia.
Sigdopack y CTI exportan parte importante de su producción.
-Considerando que varias de las empresas están en sectores estratégicos, ¿cuál es su visión de la marcha económica?
-En términos generales, la economía marcha bien. El país está creciendo y
aunque a veces surgen nubarrones que parecen oscurecer el panorama, el
ambiente general es más bien positivo. Esto lo percibimos tanto por las
mayores obras que estamos realizando como por la mayor demanda de los
productos y servicios que otorgan nuestras filiales. Para este año, vemos un
buen escenario para la economía mundial y una recuperación del nivel de
crecimiento de la economía chilena y latinoamericana.
-¿Cómo van a aprovechar este buen panorama?
-Vemos positivas perspectivas de desarrollo a nivel de las distintas compañías
y que se refleja en los favorables resultados operacionales de cada una. Esto,
pese a que el buen desempeño de las empresas también depende del ciclo
del negocio. Enaex y CTI presentan hoy positivos resultados. La primera está en una etapa de fuerte desarrollo asociado a la gran minería y la segunda, en
un positivo ciclo de consumo, tanto en Chile como en Argentina. En los
próximos años, dado el incremento de grandes proyectos de inversión, también debería aumentar la actividad de filiales como Ingeniería y
Construcción Sigdo Koppers y SK Comercial. Por otra parte, la creciente
demanda de envases flexibles para alimentos en la región constituye un buen
escenario para Sigdopack.
-¿Cómo han logrado competir en mercados tan diversos?
-Todas las empresas del grupo tienen una raíz industrial y competencias
comunes. Además, todas participan en sectores dinámicos de la economía y
se relacionan estratégicamente. Sabemos agregar valor en áreas relevantes
de desarrollo y también estamos convencidos de que se puede competir en
las grandes ligas con posiciones de liderazgo.
Siempre se escucha decir que Chile no es un país ni un mercado
manufacturero, pero ésa es una falacia. Por ejemplo, CTI es una empresa
netamente manufacturera de electrodomésticos. Y ha podido competir con los
grandes fabricantes del rubro, como son los coreanos y japoneses tanto en
precio como en calidad. Actualmente, exporta el 40% de su producción en máquinas de lavar, refrigeradores y cocinas. Otro paradigma es Sigdopack,
que utiliza como materia prima el polipropileno, basado en la producción de
petróleo. Y pese a que debemos importar ese insumo, Sigdopack está a plena
capacidad y exporta más del 60% de su producción.
-¿Cuál es el papel de los socios?
-Al principio todos partieron con un cargo específico dentro de Ingeniería y
Construcción Sigdo Koppers. A algunos les encantaba el tema ingenieril de las
obras, como fue el caso de Mario Santander, quien estuvo a cargo del
desarrollo de Colbún Machicura. O Norman Hansen, que asumió la gerencia
general de Ingeniería y Construcción Sigdo Koppers. Naoshi Matsumoto fue el
contralor y Juan Eduardo Errázuriz participó en la definición y desarrollo del
holding. Hoy, que la empresa cuenta con numerosas filiales, los socios
participan activamente en los directorios, se reúnen en el edificio corporativo,
almuerzan juntos y ven la marcha de las empresas. Son directores muy
activos. Y dentro de ellos, Ramón Aboitiz y Juan Eduardo Errázuriz, tienen
también una labor ejecutiva.
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